Activistas, el nuevo disco de Nonpalidece

Nonpalidece se formó a mediados del 90 y en el 2000 lanzó su disco debut: “Dread al control”. Luego fue el turno de “Nuevo Día” en 2004, “Hagan correr la voz” en 2006 y “El fuego en nosotros” en 2009. Cada disco fue sumando más éxito y más popularidad en un género que en el país siempre estuvo caracterizado por música proveniente del extranjero. Justamente, en 2011, la formación participó de un tributo a Bob Marley en el Luna Park.

Pero luego de girar por el país y el exterior, de cosechar reconocimiento y nuevos seguidores, la banda oriunda de Tigre presentó un nuevo disco. Revista Coyuntura llegó a Beccar, al norte del Gran Buenos Aires en el partido de San Isidro, a las instalaciones de El Galpón, y conversó mano a mano con Néstor Ramljak el día del lanzamiento de “Activistas”.

¿Cómo es la experiencia de presentar un disco y hacerlo a la par de tus seguidores, mezclado entre ellos?

Es una situación normal para nosotros. No somos ese tipo de banda que está alejada de su público. Hoy estamos haciendo un lanzamiento oficial después de 3, casi 4 años que no sacábamos un disco de estudio. Lo hacemos en El Galpón, Av. Libertador 18.142, un reducto que tenemos como aliado, en una fiesta popular. Es un disco que grabamos en la provincia de San Luis y lo mezclamos en nuestra propia sala. Así que estamos muy contentos, con mucha expectativa. Vino mucha gente a comprar su disco, a sacarse una foto con nosotros, a decirnos que le gusta la banda y también que esperaban el disco. Se arma así una situación muy bonita porque uno se alimenta de eso.

¿A qué se debió el lapso que hubo entre disco y disco?

En el medio hicimos un disco en vivo en el Luna Park: Tributo a Bob Marley. Este disco lo arrancamos en enero con el proceso creativo fuerte y lo grabamos en septiembre. Cuando nos pusimos a hacer el disco simplemente nos sentamos a hacerlo. El tiempo que pasó entre disco y disco fue el que por dicha nos llevó a nosotros a tocar por muchos lados del país y el exterior. El Fuego en nosotros fue un disco que lo salimos a tocar y nos demandó este tiempo poder sentarnos a armar otro.

¿Qué lugares te permitió conocer la gira realizado con El fuego en nosotros y qué recepción tuvieron?

Antes de la banda yo no tenía una cultura de viajar y ni siquiera había tenido la oportunidad de conocer el país. Por lo que cada lugar es especial, nuevo y bonito. Con El fuego en particular hemos ido a Centroamérica, México, Uruguay, entre otros lados. En Centroamérica tuvimos una gran recepción. Más que nada en Panamá y en Guatemala, sobre todo, porque tocamos afuera de la ciudad principal. Lo hicimos en Xela, una ciudad muy linda. Así que bien, muy contentos.

¿Cómo es el proceso creativo a la hora de componer un disco?

Te puedo hablar de mi experiencia personal que pasa por sentarme a generar que pasen cosas. Por momentos uno tiene quizás una inspiración más alineada. Puede haber un día especial donde podes escribir de corrido un tema o levantarte con una idea muy clara y la volcás en el papel. Hay también situaciones donde me he sentado durante horas y horas y me he quedado dormido delante de un escritorio con una hoja en blanco porque no salía nada. Soy un convencido, además, que el ejercicio creativo es eso: un ejercicio. Si me hubiese sentado a esperar a que baje la inspiración tendríamos como para cuatro o cinco años más.

¿Qué particularidad tiene este disco “Activistas”? ¿Activar con qué causa?

Con todas las que creas que son justas. Con todas las que creas que necesitas apadrinar o involucrarte. Más allá del término asociado más fuertemente con el activismo ambiental o la militancia, que es un sinónimo del activismo, la idea pasa por activar. Que te sientas activo. Que puedas generar un cambio en tu día a día con tus pares, con tus amigos, con tu grupo de estudio. Activar y ver qué pasa con eso.

¿Cómo ves al reggae en el país actualmente?

Lo veo muy bien. De hecho recién venimos de tocar por Centroamérica y México y tenemos una escena reggae que está fuerte, que goza de buena salud, que tiene buenas composiciones y buenos arreglos. Hay muy buenas bandas. Siento que hay reggae para rato.

¿Qué camino debiera tomarse con el consumo de marihuana?

No podría hablar por boca de todos, pero sí por la mayoría de la gente de la banda porque somos cultivadores. Estamos a favor de la despenalización, sin duda. Pasa que para la legalización también hay una situación cultural que todavía, por ahí, no está. Sería un paso siguiente. Pero sí despenalizar el consumo, no sólo de la marihuana sino de cualquier sustancia.

¿Qué opinión le despierta este Gobierno?

Me siento identificado con este gobierno en muchas cosas. En otras soy más crítico. En líneas generales estamos de acuerdo. Es una banda que, inclusive dentro de su propio seno, se permite  mucho debate acerca de nuestra participación. Lo sentimos como un modelo de la Patria Grande. Porque aparte vamos a tocar a otros países y hablamos con la gente. Hay una línea que me parece interesante de ese despertar latinoamericano. Creo que vamos directo hacia una potencia mundial. Por cultura, por recursos, por inteligencia. A diferencia de otros países, somos un país forjado por inmigrantes. Eso dio un abanico demasiado grande por momentos. Hemos perdido algo de identidad autóctona como puede tener México, Bolivia o Perú donde hay más raza. Pero vamos camino a generarla. Al final de todo es encontrarse en una situación de armonía.

A diferencia del desánimo que plantean ciertos discursos, ustedes bajan una línea más optimista. ¿Qué tratan de transmitir?

Nosotros somos un camino paralelo.  Somos músicos. Tenemos un compromiso con la música que hacemos y con lo que cantamos. Digo, este disco lo escribí 100% yo y mi compromiso es con la consecuencia del discurso. Y a ir aprendiendo también. Ni tenemos la verdad revelada ni pretendemos tenerla. Simplemente tenemos una clara postura de querer sumar.

¿Qué mensaje le darías al que no escucha o no conoce Nonpalidece?

¡Qué sean felices! Que se vean en el prójimo. Sentirse reflejado en el otro es un paso fundamental para uno poder ir caminando por la calle. Para no ir por la vereda de en frente, sino involucrándote con tu comunidad, con tu barrio, con las necesidades que hay. Vivimos en un mundo todos juntos.

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