El estancamiento de la causa era y es malo, el memorándum es peor

El Memorándum de entendimiento entre la República Islámica de Irán y la República Argentina es inconstitucional porque viola expresamente varios artículos de nuestra constitución.

Entre otros:

– El artículo 18. En cuanto prohíbe el juicio por comisiones especiales o la separación de los jueces designados por ley antes del hecho de la causa. La comisión de la verdad es una comisión especial.

– El artículo 109, que prohíbe absolutamente al Presidente de la Nación el ejercicio de funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o el restablecimiento de las fenecidas. No cabe duda de que la negociación y firma del memorándum de entendimiento por el Poder Ejecutivo ha sido conforme a la facultad que le otorga el

– El artículo 99 de la Constitución Nacional, pero también es posible que esa facultad sea ejercida en forma incompatible con la propia Constitución.

– El artículo 116 determina la jurisdicción argentina y la competencia federal para la causa AMIA/DAIA y en ningún caso se ha aplicado otra jurisdicción y otra competencia. Sin embargo, a través del memorándum de entendimiento, se prorroga esa jurisdicción, derivándola, aunque sea temporalmente y con alcance limitado, a la jurisdicción iraní en tanto allí funcionará la Comisión de la Verdad, y a la competencia de este organismo y sus reglas de procedimiento.

Desconocemos las motivaciones por los cuales el Poder Ejecutivo de la República Argentina lo ha propuesto y ha accionado a través de los bloques del partido gobernante para transformarlo en ley.

Pero descontando sus mejores intenciones, nuestro cuestionamiento apunta al instrumento al que consideramos vago, inexacto, inseguro, impreciso y frágil desde todo punto de vista. No detalla ni plazos de ejecución, ni composición de los órganos que lo conforman, ni tribunales superiores y/o arbitrales ni clausulas punitorias o de rupturas.

A eso debemos sumarle que se trata de un país interlocutor como Irán con “prontuario” terrorista. Que además apaña y cobija a 7 acusados – muchos de ellos miembros del gobierno – del peor ataque terrorista sufrido por nuestro país.  Señalado por una fiscalía independiente, a los que un juez argentino les dictó la orden de captura, avalada por la comisión de asuntos legales de Interpol, podemos inferir que estamos ante una ecuación que, cuanto menos, vaticina un resultado nefasto.

Es inexplicable como un tratado internacional que involucra valores tan caros a los afectos de la República como la Justicia fue firmado y ratificado en un trámite exprés sin precedentes en sesiones extraordinarias. Nunca en la historia del país un tratado internacional que es un compromiso de estado fue firmado con toda la oposición en contra (casi el 50% de los votos). Resulta ésta una práctica incomprensible que ubica a los firmantes en una frágil zona de legalidad discutida (inconstitucionalidad) pero en una clara posición de ilegitimidad.

Los objetivos de la República Islámica de Irán han quedado al desnudo al haber logrado lo que nosotros siempre y desde un primer momento denunciamos que iba a ocurrir. Que pase un año sin que nada pase. Irán ha lavado su cara vendiéndole al mundo la mentira de que estaba dispuesto a colaborar con la justicia Argentina sin hacer absolutamente nada. Irán cambió hace poco su maestro de ceremonia. Pero sigue gobernado por el mismo régimen de siempre.

Aquellos que dicen que ésto no es un retroceso definitivamente nos están mintiendo. Desde la firma del memorándum la Argentina ha cesado su reclamo formal ante el mundo. Cada día que pase con la causa estancada sin reclamar en los foros internacionales lo es.

A 20 años del asesinato de AMIA/DAIA la Argentina debe retomar el señalamiento internacional de la República Islámica de Irán como un estado acusado de un ataque terrorista y negado a derecho. Debe retomar el camino de la presión internacional que transitó en algún momento y que abandonó de manera inexplicable transformando al acusado en investigador dándole un up grade inentendible, innecesario e inmoral.

Desde las instituciones centrales seguiremos levantando las banderas del reclamo, de la denuncia y de la lucha permanente para que este crimen no quede impune y que el acusado por nuestra justicia pague por lo hecho.

(*) Vicepresidente 1º de la DAIA.

1 comentario

  • Esther Kestenbaum dice:

    Desgraciadamente no hay interés en solucionarlo. Pero no hay que bajar los brazos y seguir reclamando. Los judíos somos persistentes y seguiremos hasta obtener Justicia.
    Esther

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