Desempleo e informalidad en baja. ¿Por cuánto tiempo?

La economía argentina viene desde hace largo tiempo mostrando serias dificultades para lograr que continúe el descenso de la desocupación y de la informalidad. Después de la crisis del 2002, en el que la tasa de desempleo llegó a un máximo de casi 24%, la recuperación en el mercado laboral provocó un descenso sostenido hasta el 8.2% en el año 2008. Desde ese momento, la tasa de desempleo permanece estancada (aunque para el INDEC en el tercer trimestre de este año bajó a 6.8%).

Entre el 2002 y el 2008, la economía creó 2,6 millones de puestos de trabajo. Un promedio de 430 mil empleos por año que  marcaron un record para un ciclo largo. No sólo por la cantidad de empleos creados sino también por lo elevado de la tasa promedio anual registrada (3,2% anual) . Junto con los puestos de trabajo también se expandió la oferta de trabajo. Aunque el crecimiento fue muy pequeño: sólo 450 mil ingresos al mercado en todo el período, por lo cual los nuevos puestos de trabajo alcanzaron para ocupar a los ingresantes al mercado y absorber a la masa de desocupados.

A partir del 2008, el panorama cambió radicalmente. El empleo cayó en el 2009 (año de la crisis financiera internacional) continuando la expansión en los años siguientes pero a una tasa inferior: en el 2010 y 2011 el promedio de crecimiento del empleo fue de 373 mil puestos de trabajo –algo menor que el período anterior,  mientras que en los años 2012 y 2013 la creación de empleo fue de tan sólo 133 mil en  cada año.

Pero mientras la demanda de trabajo creció menos, la oferta de trabajo creció a más del doble que en el período 2002-2008: 182 mil personas en promedio se agregaron a la búsqueda de trabajo cada año. Con lo cual el mercado comienza a verse saturado y tener problemas para absorber a quienes desean ingresar a él. Mayor oferta y menor demanda se conjugan para dificultar la caída de la desocupación.

Algo similar sucede con la informalidad laboral.  Hasta el año 2002 el empleo formal no mostraba prácticamente variaciones. Casi todo el empleo creado en las décadas anteriores había sido en el sector informal de la economía. Esta tendencia se revierte totalmente a partir del año 2003. A partir de allí todo el empleo que logra crearse lo hace en el sector formal de la economía encontrándose inclusive que el empleo informal cae en términos absolutos.

El pico del empleo informal se produjo en el año 2004 cuando  de 13,3 millones de empleos la mitad eran no registrados. Los últimos datos disponibles muestran que para este año ese porcentaje habría caído considerablemente ya que se estima que la informalidad laboral alcanzaría al 42%. Si  bien este descenso es muy importante,  en los últimos dos años tal como ocurre con el desempleo, la tendencia declinante parece haberse estancado.

Sin embargo, las estadísticas crudas reflejan sólo una parte de lo que ha venido sucediendo. Cuando se bucea algo más en los números, se encuentra que en los últimos años  el crecimiento del empleo es sostenido por el aumento del empleo en el sector público.

Desde comienzos de la década del 90, el crecimiento del empleo había sido liderado por el sector privado. Sin embargo, a partir de los años 2005-2007 el empleo público comienza a registran una expansión mayor y su participación en la generación de empleo fue ganando terreno hasta llegar al año 2011 en el cual casi la mitad del incremento correspondió a empleo creado en el sector público.

En el año 2012 este comportamiento llegó al límite ya que el 95% del aumento del empleo fue consecuencia de contrataciones por parte del sector público. En términos absolutos: el año pasado se crearon 141 mil nuevos puestos de trabajo, de los cuales sólo 8 mil fueron en el sector privado. El año 2013 el impacto del sector público no fue tan importante, pero siguió siendo relevante:   el 37% de la creación de empleo se originó en los distintos niveles de gobierno.

O sea, el crecimiento del empleo en los últimos años que muestran las estadísticas se basa principalmente en el aumento del empleo público. Y como el empleo público es esencialmente formal, el comportamiento de la informalidad que se encuentra esta también siendo sostenido por lo que está pasando en el sector público.

El panorama que se presenta hacia adelante parece ser bajo crecimiento del empleo en el sector privado derivado de la prácticamente ausencia de inversión y bajo crecimiento del empleo en el sector público probablemente consecuencia de restricciones fiscales. Ambas aristas conforman una combinación que apunta a revertir los logros en materia de desempleo e informalidad de los últimos años.

 

(*) Economista, Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas.

 

 

 

 

 

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