El nuevo sistema de exclusiones on line para la educación porteña

El Gobierno de la Ciudad implementó un nuevo sistema de inscripción vía web para las escuelas públicas dependientes de su Ministerio de Educación. Esta medida afectó a los ingresantes de todos los niveles del ciclo lectivo 2014. Como se advirtió desde un amplio espacio de la oposición en la Legislatura porteña, la falta de planificación en lugar de generar mecanismos de inclusión a través de lo digital acentuó los desequilibrios de una escuela pública que siempre se caracterizó por promover la igualdad en el acceso a la educación.

Cabe destacar que la aplicación del nuevo sistema fue una decisión del poder Ejecutivo de la Ciudad, inconsulta con los legisladores y la comunidad educativa. Desde su anuncio en octubre pasado fuimos muchos los que llamamos la atención sobre los problemas de esta medida. El resultado final de su aplicación ha confirmado el error en esta política que dejó al menos 3000 estudiantes sin vacantes ni respuesta, además de promover la enseñanza privada de forma solapada.

Para el observador desprevenido podría ser dificultoso explicar por qué el Gobierno de la Ciudad decidió adoptar este mecanismo. Sin embargo, para quienes observamos la gestión educativa del oficialismo desde 2007 no resulta novedoso este nuevo capítulo en el proceso de implementación de políticas educativas neoliberales. Todas ellas tienden a desarticular definitivamente el sistema público, laico y gratuito.

Podríamos preguntarnos en qué sentido este mecanismo de inscripción responde a una concepción excluyente y desigual. Por un lado, este sistema genera un trato  deshumanizado sin atender a cuestiones específicas. El hecho de eliminar la inscripción presencial en las escuelas genera la desaparición de esa instancia fundamental en la decisión de los padres que es el conocimiento del ámbito donde nuestros hijos pasarán momentos cruciales en su formación intelectual y personal.

El contacto directo de la familia con la escuela comienza precisamente cuando los padres se acercan en las primeras visitas y entran en contacto con las autoridades y docentes, conocen el espacio  físico y las instalaciones de las instituciones, además de compartir sus inquietudes o plantear necesidades como el vaso de leche. Pero nadie podría imaginar que esto no sucediera en una escuela privada. Entonces, ¿por qué no sucede en la escuela pública?

Por otra parte, hay problemáticas específicas que no pueden contemplarse de manera virtual. Ese es el caso de las madres que sufren violencia de género y demandan vacantes en escuelas que no son, necesariamente, las más cercanas a su domicilio.

Tampoco atiende a quienes presentan algún problema de documentación. Por ejemplo, niños recién llegados de otros países o aquellos que no han hecho el cambio de domicilio de otro distrito. Aunque lo más preocupante son los criterios automatizados que por presuntos “errores” separan a los hermanos de las escuelas.

Entre las faltas más graves del sistema se destaca la inexistencia de vacantes para aquellos chicos que terminan el primario en una institución y quieren continuar sus estudios secundarios en la misma escuela. Nadie ha podido explicar aún los mecanismos arbitrarios con que se han hecho las designaciones de cada alumno y por las cuales muchos han quedado fuera del sistema educativo.

De hecho, la incertidumbre por la falta de vacantes provoca que aquellos con capacidad de pago elijan las instituciones privadas. Por lo general, las más económicas suelen ser de tipo confesional, con lo que este sistema atenta también contra un modelo de enseñanza laica.

Con el nuevo sistema de inscripción online, el Gobierno de Mauricio Macri atenta contra los derechos establecidos por los artículos 23 y 24 de la Constitución de la Ciudad al no garantizar el acceso al sistema educativo ni respetar el derecho de los “educandos, de los padres o tutores a la elección de la orientación educativa por su convicciones y preferencias”.

Lo curioso en el nuevo sistema de inscripciones online es el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para cerrar, en lugar de abrir, las puertas de acceso, en este caso, a una educación integral, gratuita y laica de gestión estatal.

Estos nuevos recursos deberían estar al servicio de la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, con instancias de interacción y participación de la comunidad en la toma de decisiones. En especial porque la inclusión a través de lo digital debe ser una política activa que coincida con la búsqueda de gobiernos transparentes. Tanto en su sistema de inscripciones escolares, como en su modelo de gestión.

* Legisladora porteña (Partido Socialista Auténtico)

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