El retorno del Rey

Tuvo que esperar 58 días para volver de la lesión en el bíceps femoral izquierdo sufrida en el partido de Liga contra el Betis. Debió sortear otros 58 minutos de espera en el banco de suplentes en el encuentro de ida contra el Getafe por los octavos de final de la Copa del Rey. Pero finalmente, a la media hora de la etapa complementaria, Lionel Messi volvió a su hábitat. Allí, donde se mueve como pez en el agua, tardó apenas un rato en marcar dos tantos y decir presente en el año del mundial.

  Al levantar la copa para brindar por el año nuevo, muchos soñaron con salud, prosperidad y éxito, pero muchos otros también lo hicieron porque el 13 de julio la copa, la Mundial, la pueda levantar Lionel Messi en Brasil. Para llegar a ese escenario mucho habrá que trabajar, pero el Mejor Jugador del Mundo ya dio el primer paso. Se recuperó con firmeza de su lesión y fue protagonista en el 4 a 0 del Barcelona contra el pequeño equipo de Madrid.

Cesc Fábregas había adelantado al conjunto catalán por dos a cero. La segunda conquista llegó desde los doce pasos y cuando Messi ya se disponía a ingresar al campo. Desde la tribuna, la hinchada pedía que el crack ingresara a cobrar el penal. Pero no lo necesitó. El español ejecutó con frialdad y la pulga saltó a la cancha con una buena ventaja en el tanteador.

Los primeros instantes pareció buscar su lugar en el rectángulo tras el ingreso por Andrés Iniesta. Le costó dominar alguna pelota, por lo que optó por asociarse al juego. Cuando se sintió con más confianza comenzó a pisar el acelerador. Así, en un dribleo, dejó pagando a dos rivales e intentó un centro que por milímetros no alcanzó Alexis Sánchez. Luego, de goleador, aprovechó una trepada del lateral Martín Montoya, y tras la pelota dividida que consiguió el reemplazante de Dani Alves, utilizó su frialdad para definir entre el arquero y el defensor a los 44 del segundo tiempo.

También tuvo tiempo para incrustar un tiro libre desde un ángulo cerrado en el lado externo de la red que no fue gol por centímetros y para sentenciar prácticamente la serie con el 4 a 0 en el Nou Camp. La frutilla del postre la consiguió con una corrida tras un pase largo de Alex Song. El crack avanzó a velocidad supersónica, dejó atrás a los rivales y definió alto y de zurda para demostrar cómo vuelve un verdadero crack.

Luego de 4 Balones de Oro consecutivos, el jugador del Barcelona parece que cederá el trono, momentáneamente, a Cristiano Ronaldo o a Franck Ribery en la elección que desarrollará la FIFA el 13 de enero. Justamente, su némesis, Cristiano Ronaldo, había alcanzado la friolera suma de 400 goles tras los dos tantos conseguidos frente al Celta. El portugués lo hizo en 133 partidos más que Messi. Necesitó un total de 656 partidos, lo que equivale a un promedio de gol de más de medio tanto por encuentro (0,60). Mientras que La Pulga, que sigue demostrando su supremacía, hasta su vuelta llevaba 391 goles en 520 partidos. Ahora ostenta 393 goles en 521 partidos, con un promedio de gol de 0,75.

Basta con volver a jugar al fútbol para convertirse en noticia. Lionel Messi rompe records y hace historia por su producción sobre el verde césped. Allí se convirtió en el máximo goleador en la historia del Fútbol Club Barcelona. Y allí, entre otros hitos, está a 18 conquistas de Gabriel Omar Batistuta, el máximo goleador de la selección Argentina. La gloria, nuevamente, vuelve a quedar a su merced. En su club, donde ya conquistó todo, y en la selección, donde va por el premio mayor.

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