Una corona para recuperar la memoria

Barcelona quiere volver a vestirse de rey en la final de mañana frente al Real Madrid. Lo necesita luego de quedar eliminado de la Champions League y de perder con el Granada por la Liga.

Afuera de la gran competición europea, alejado de la punta del torneo doméstico y con problemas institucionales, la definición de la Copa del Rey aparece como el antídoto ante un panorama tan oscuro.

Atrás en el tiempo quedó la obtención de la última orejona, el torneo más importante de Europa, de la mano de Guardiola en la temporada 2010/2011. En 2012 lo eliminó el Chelsea en semifinales, en 2013 fue vapuleado por Bayern Munich en la misma instancia y hace apenas 6 días el Atlético de Madrid le dio un baño de realidad con el 1 a 0 en el tanteador y una goleada en el trámite del encuentro.

El conjunto catalán salió jugar el partido que definía su máxima aspiración de la temporada con una única opción en el repertorio y sin los intérpretes adecuados. Las bajas de Víctor Valdés en el arco y de Gerard Piqué en la defensa le quitaron firmeza en la última línea, seguridad y salida prolija. Mascherano, que puede adaptarse a la cueva con un central de garantía a su lado, fue endeble cuando tuvo al joven, todavía inexperto, Marc Bartra. Los de Simeone aprovecharon las dudas, hicieron presión alta, corrieron al 110% y pusieron al Barcelona contra las cuerdas.

Luego de una derrota tan categórica sólo quedaba repuntar. Error. Los dirigidos por Martino volvieron a perder, en esta oportunidad contra el humilde Granada también por 1 a 0, y quedaron a cuatro puntos del Atlético de Madrid y a uno del Real Madrid cuando quedan 15 en juego. Todavía hay una luz al final del camino teniendo en cuenta que la última fecha de la liga española tendrá revancha contra el atlético, aunque la claridad se torna nebulosa por el nivel del equipo.

Además de las bajas, el conjunto perdió confianza. La generación de juego luce previsible y sus estrellas se apagaron. Lionel Messi deambuló en ambas derrotas sin mostrar el fuego sagrado de siempre. Puede perder, es una posibilidad aunque le ocurra remotamente, pero se espera más actitud en la desdicha. Sobre todo, cuando falta tan poco para la Copa del Mundo. Para los verborrágicos, La Pulga se está cuidando para llegar bien al gran torneo que le falta. En sus estadísticas, a pesar de los 21 goles que le marcó a la ‘Casa Blanca’, todavía no lo hizo por Copa.

Su partenaire, Andrés Iniesta, tampoco mostró su habilidad. Aunque en su caso sorprendió que Martino lo trate como a un jugador más y no le confiera el status de crack que merece un jugador que aportó goles tan decisivos para el equipo y su selección. Xavi, el otro creador, con sus 34 años, sintió el rodaje de tantos partidos y no tuvo el pase entre líneas que necesita para complementar su pase seguro y de circulación.

El cocktail nefasto suma elementos fuera del campo de juego que deben considerarse. A fines de enero renunció el presidente Sandro Rosell luego de una denuncia por irregularidades en el pase de Neymar. El conflicto de ceros en el pase del crack brasileño también repercutió en el joven jugador. Cuando parecía que las victorias hacían olvidar lo extrafutbolístico,  hace 13 días la FIFA le asestó un golpe durísimo: le prohibió comprar futbolistas hasta julio de 2015 por infringir normas en el traspaso de jugadores menores de 18 años.

Se viven momentos de cambios en el equipo que logró enamorar a los amantes de la redonda. Y Gerardo Martino, que en su llegada despertó dudas en la prensa catalana y en parte de la hinchada y logró encausar su estadía con triunfos, parece no ser ajeno a este proceso. Aunque todavía tiene contrato por una temporada más, muchos especulan que cerrará su paso al final del semestre de común acuerdo con la dirigencia. Varios nombres de sucesores ya comenzaron a sonar.

No obstante, todavía tiene trabajo por realizar. Ya sea para ganarse la posibilidad de cumplir su contrato o para sumar una estrella más, además de la Supercopa de España que ya conquistó. Para eso deberá repetir la fórmula con la que, hace tres semanas, en Madrid, logró imponerse 4 a 3 contra el máximo rival.

En la conferencia de prensa previa a la gran cita el entrenador rosarino habló sin tapujos. Dijo que fallaron en la  definición, en la escasez de fútbol, que todos deben aportar al equipo para mejorarlo (cuando le consultaron por Messi), que el partido no les hace olvidar el sentimiento por lo ocurrido en las otras dos competiciones, que jugar finales no es una rutina y que Puyol es una opción en la alineación. De su futuro no dio precisiones. Pero sí fue claro: “Si el Barcelona juega bien mañana ganará”.

La gran final será en Mestalla, en el estadio de Valencia, desde las 16:30. Será televisado por DirecTV y por Canal Metro de Cablevisión. La última final que protagonizaron por este certamen, en 2011, terminó a favor de los madrileños por 1 a 0 con gol de Cristiano Ronaldo. Afortunadamente para las aspiraciones catalanas el jugador portugués no será de la partida por lesión. Los blaugranas son los máximos ganadores de este torneo con 26 conquistas.

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