Fundamentalistas del Rock

Hernán Aramberri y Gaspar Benegas hicieron vibrar el escenario de Niceto Club con una presentación que tuvo esencia ricotera y otras experiencias musicales de gran impacto. El show tuvo lugar el viernes 25 de octubre y los músicos salieron a escena en formato dúo. Ambos artistas integran Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que acompaña al Indio Solari desde que comenzó su carrera solista hace casi 9 años. Allá por diciembre de 2004 cuando El tesoro de los Inocentes llegaba para demostrar que todavía quedaba rock and roll del país para disfrutar. Aramberri, que también integró Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, hizo estallar la batería como lo viene haciendo hace más de 20 años, mientras que Benegas se lució con la guitarra, tal como lo hace también en Las Manos de Filippi, la otra formación que integra.

Algunos minutos después de las diez de la noche, con la pista y el primer piso de Niceto colmado, la dupla abrió el espectáculo con el segundo tema del tercer disco solista del Indio. No es Dios todo lo que reluce, del disco El perfume de la tempestad, fue la canción elegida para comenzar a saciar la sed de rock que demandaba el público. La batería y la guitarra que sonaban a máxima potencia desde el escenario eran “completadas” con la voz de los espectadores. Con ojos cerrados y sintiendo las letras, el público trataba de disfrutar y hasta de emular a su amado y ausente ídolo. Del mismo disco llegó Torito es muerto y luego un tema que ya brilla con luz propia: Bebamos de las copas más lindas, del disco Porco Rex.

El arranque, a puro fundamentalismo, sumó un nuevo capítulo cuando apareció Pablo Sbaraglia como invitado. El hermano del actor Leonardo Sbaraglia no exhibió sus dotes en el teclado, sino con su voz, otra faceta que maneja desde que comenzó su carrera solista en 2008. El estilo musical mutó con la presencia de Martino Mars, el segundo invitado. El cantante de De la Urbe cantó Natural, uno de los temas de Yostik, el segundo disco de la banda que articula funk, rock y pop.

Como si manejaran el clima de la sala a su gusto, la dupla inicial retomó su andar con Pabellón Séptimo. El tema que recuerda la tragedia desatada en el penal de Devoto en 1978 cuando 61 personas perdieron su vida fue la canción ideal para “disipar” la euforia por unos instantes y dar lugar a otras sensaciones en esta montaña rusa de sentimiento que despiertan los verdaderos artistas. El momento reflexivo, casi introspectivo, se desvaneció cuando llegó la alegría de Martinis y Tafiroles, del disco Porco Rex, y mucho más cuando sonó El arte del buen comer, el primer tema ricotero de la noche.

Santi Aysine y Beto Grammatico, cantante y guitarrista de Salta La Banca producidos por Benegas, fueron los nuevos invitados que se sumaron a la faena. Luego fue el turno del multifacético saxofonista Sergio Colombo, también Fundamentalista e integrante de Mimi Maura, Los Cafres, Dancing Mood y El Natty Combo, que se subió al escenario para aportar su voz y tuvo como laderos al histórico saxofonista Sergio Dawi, que integró Los Redondos desde 1987 hasta el cierre del grupo, y al mismísimo Juan Rey, integrante de Besadores Enjaulados. Entre los tres, interpretaron el tema de Besadores En el Borde.

Pedía siempre temas en la radio, de Porco Rex, junto a Vino Mariani y Una rata muerta en los geranios, ambos temas de El Perfume de la Tempestad, marcaron la continuidad del show. Luego llegaron más invitados. Todo el desenfado y la sensualidad de Valentina Cooke que se lució con Karim Benegas y Las Manos de Filippi.

El clima de misa ricotera volvió a escena cuando sonó El Templo del Momo y mucho más al escucharse Yo Canibal. Porque como dice el tema, y tantas veces nos ocurre, “no se entiende el menú pero la salsa abunda…”. Para el cierre fue el turno de Flight 956, del disco Porco Rex. El vuelo 956, aquel que lleva a Carlos Alberto Solari a Nueva York – uno de sus lugares predilectos en el mundo -, marcó que el viaje musical que duró más de dos horas había finalizado.

Por Leonel Lenga.

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