Se hizo Justicia por Marita

Cinco días después de cumplirse 12 años sin María de los Ángeles Verón, secuestrada y todavía desaparecida por una red de trata de personas para su explotación sexual, la justicia tucumana comenzó a reivindicarse.  El Tribunal de la Cámara Penal de la provincia dictó la culpabilidad de 10 de los 13 imputados con penas de hasta 22 años.

Así lo dictaminaron los camaristas Emilio Páez de la Torre, Dante Ibáñez y Juana Juárez. Las penas más altas, de 22 años de prisión,  la recibieron los hermanos Gómez: José “Chenga” y Gonzalo. Quedó probado que ellos la secuestraron y la obligaron a prostituirse. Para Daniela Milhein, por mantenerla cautiva, y para Alejandro González la pena fue de 18 años.

A Carlos Luna y Pascual Andrada le correspondieron 17 años, a Azucena Márquez 15, 12 para Humberto Derobertis y diez años para Mariana Bustos. Todos quedaron detenidos hasta que la sentencia quede firme, salvo Paola Gaitán, también condenada a diez años de prisión, quien recibió 15 días de arresto domiciliario.

El 12 de diciembre de 2012, en un fallo escandaloso, la Sala II de la Cámara Penal de Tucumán absolvió a los 13 imputados por el secuestro y sometimiento a la prostitución de Marita, el caso más emblemático de trata de personas del país. A pesar de las pruebas, de la declaración de más de 100 testigos, los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano hicieron la vista gorda, desestimaron el testimonio de otras víctimas de trata, y dejaron a todos libres.

Ante esta situación quien terminó pagando los costos fue el ministro de Seguridad tucumano Mario López Herrera quien fue separado de sus funciones por decisión del gobernador provincial José Alperovich.

Luego de eludir sus funciones, los tres magistrados dejaron sus puestos. Emilio Hilera Molina renunció alegando problemas de salud, Romero Lascano lo hizo a través de una medida cautelar y Piedrabuena para jubilarse. Detrás de sus salidas, tal como lo explicó José Luis Dantona, abogado de Susana Trimarco, madre de Marita, se encontraba la intención de evitar el juicio político.

Un año y seis días después del fallo, el 18 de diciembre de 2013, la Corte Suprema tucumana anuló la absolución, condenó a diez de los imputados, absolvió a María Jesús Rivero y Víctor Rivero, a quienes el fiscal Carlos Sale imaginaba como autores intelectuales y materiales respectivamente y no incluyó en el proceso judicial a Lidia Medina, quien falleció de un paro cardiorrespiratorio cuando cumplía arresto por una causa de tenencia de estupefacientes en un penal riojano. Medina estaba sindicada como una de las compradoras de la víctima.

El empresario y ex presidente de San Martín de Tucumán Rubén “la Chancha” Ale, acusado en su momento por Susana Trimarco como “cabecilla de la banda” junto a su hermano Ángel, no fue juzgado en esta causa. Tanto María Jesús Rivero, absuelta en este caso, como Daniela Milhein, condenada, tienen hijos de Rubén Ale. Milhein, justamente, lo acusó a Ale en el juicio anterior de haberla ingresado al mundo de la prostitución cuando tenía 15 años. Cabe recordar que desde la última navidad, tanto Ale como María Jesús Rivero están detenidos por una causa en la que se los investiga como integrantes de una supuesta asociación ilícita dedicada al lavado de dinero proveniente del juego ilegal y de la trata de personas. La denunciante también allí había sido Susana Trimarco.

La lucha de Susana Trimarco fue constante. Además de idear la Fundación María de los Ángeles, para ayudar a todas las víctimas de trata en la República Argentina y asistir a víctimas en cada una de las provincias, le puso el cuerpo y arriesgó su vida para investigar el paradero de su hija. Llegó a infiltrarse en las redes de trata y a simular que era una “compradora” para conocer el modus operandi de las mafias. Así logró rescatar a muchísimas chicas.

A su hija, María de los Ángeles, todavía no. Pero no pierde las esperanzas. Luego de escuchar las condenas, al menos por un instante, su calvario mutó en satisfacción y expresó que “hoy se hizo justicia”.  La dicha, como viene ocurriendo desde el 3 de abril de 2002  cuando Marita desapareció en San Miguel de Tucumán, fue efímera. “Esperaba que me digan dónde está mi hija”, concluyó. Los fundamentos de la sentencia para los 10 culpables se conocerán el 24 de abril.

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