A 9 años de Cromañón todo sigue igual

Han pasado nueve años desde que una fenomenal estructura de corrupción, venalidad empresarial, funcionarios y policías también corruptos, se llevaron a mi hijo y a 193 jóvenes como él.   Al cabo de ese lapso, la sensación, además del dolor, es de una enorme frustración.  Cromañón ha servido para espejar muchas realidades miserables de nuestra República.  Las evidenció, desnudó su trama, mostró a sus personajes. Y también puso al descubierto las hipocresías de un sistema judicial que nunca va al hueso.

En nuestra causa ha habido sentencias, hay condenados, están en prisión y, sin embargo, la estructura que produjo República de Cromañón está intacta.  Más aun, esta perfeccionada.  Y como no podía ser de otra manera, luego de Cromañón, vino Beara, o el Gimnasio de Villa Urquiza, o los 35 derrumbes en la ciudad, con muertos y lesionados.  Y también la tragedia de Once. Y puedo seguir enumerando, listando hechos que repiten la misma lógica: alertas + corrupción + empresariados venales = muerte.   Por eso la frustración. Porque los 194 chicos se ofrendaron en vano.  Y, a pesar de que lo gritábamos en el medio de la lucha que debimos encarar, 194 no fue un numero limite.

En  esa frustración también incluyo la indiferencia ciudadana sobre estos hechos.   Hay que decirlo, somos un pueblo de espontaneistas: expresamos solidaridad ante algunas situaciones, pero no nos comprometemos en luchar para impedirlas. Y todos podemos hacerlo si colocamos el orden de las demandas en la gradación que corresponde: no colocando la inseguridad a la cabeza de los reclamos (en la medida que la entendemos como la posibilidad de que sea violentado nuestro derecho de propiedad), sino a la corrupción. De nada sirve enviar ayuda a los inundados de La Plata o a los del Barrio Mitre, y luego olvidarnos del tema.  Quienes causaron esas tragedias, siguen hoy donde estaban, impunes.

En definitiva, como me ha pasado todos estos años, Cromañón se ha venido repitiendo y nos ha venido renovando el dolor.  Casi ni ha servido para que se mantengan los carteles verdes que anuncian puertas de emergencia.

(*) Padre de Pedro, víctima de la tragedia – abogado querellante de la causa.

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