Una lucha de intereses sin final en Medio Oriente

El frío, la lluvia y la nieve invaden la zona y no logran frenar el clima caliente, y permanente, que existe en Israel, Líbano, Siria, Egipto, Jordania, Irán y el territorio de la OLP (Cisjordania y la Franja de Gaza). Hace años que se espera el fin de un conflicto que parece no tener solución.

Cada país con sus propios problemas internos y todos, en conjunto, pugnando por territorios donde los habitantes, la gente, son los menos tenidos en cuenta. Empecemos por los países árabes. El Líbano es uno de los actores importantes aún, a pesar de las intenciones gubernamentales. Los dirigentes no quieren una guerra con Israel, ni siquiera una pequeña batalla, sólo sueñan con lograr volver a ser alguna vez la joya de Medio Oriente. Pero el país tiene una lucha interna conformada por políticos contra radicales. El grupo terrorista Hezbolá fue insertándose en todos los niveles de la sociedad y lograron incluir dirigentes en los propios partidos y parlamento. El poder de esta organización islamista es cada vez mayor y se nutre de armamento y dinero provisto por Siria e Irán.

Lo que empeora la situación es que Beirut está atiborrada de palestinos refugiados que viven en condiciones cada vez más precarias y son la carne de cañón del grupo terrorista. Hasan Nasrallah, el líder de Hezbolá, vive refugiado en un búnker subterráneo y desde allí maneja el poder y la violencia como amenaza contra Israel y contra los propios libaneses.

Siria vive una constante guerra civil entre quienes pretenden sacar del gobierno a Bashar Al- Assad, su presidente “vitalicio”, y quienes siguen manteniendo su dictadura. Mientras tanto, los civiles muertos de ambos bandos se suman de a miles. La miseria se ha apoderado de Damasco y de todas las otras pequeñas ciudades. El mandatario sueña con atacar a Israel para concretar un triunfo que lo eternice en su cargo. Salvando la distancia de años y kilómetros, este objetivo militar que permita un triunfo revitalizador se asemeja a la ambición y el despotismo que Leopoldo Galtieri buscó impulsar en la ofensiva Argentina contra las Islas Malvinas en 1982.

Egipto también está dividido entre islamistas y católicos. Los Hermanos Musulmanes, el grupo radical terrorista e ideólogo de las demás fracciones terroristas de todo Medio Oriente, trata de imponer su poderío generando muertes, miseria y miedo en un país afectado gravemente en su economía y sólo salvado gracias a la ayuda de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea. Esta colaboración, a través de donaciones, tiene el firme propósito de contrarrestar al grupo armado y evitar que se produzcan más ataques a Israel.

Jordania sigue manteniendo los acuerdos de paz firmados con Israel y prospera con industrias radicadas  en el país judío, con turismo de todo el mundo e inclusive de los mismos israelíes. Petra es hoy uno de los lugares de moda preferido por los turistas de todo el planeta. La mayoría de los jordanos, entonces, prefiere que Israel domine los territorios y no los palestinos porque con ellos no han tenido conflictos recientemente y se han beneficiado económicamente. Consideran que entre los  palestinos, a quienes no quisieron albergar en oportunidad de la independencia de Israel, están insertos los grupos terroristas y éstos influyen ideológicamente sobre la población para seguir mirando de reojo al país de la Estrella de David.

Irán nunca dejó de expresar su odio visceral sobre los judíos y siempre amenaza con atacar y destruir a Israel. El presidente Ahmadinejad terminó su mandato y con ello finalizaron sus advertencias pero el país sigue dominado por los ayatolás, líderes religiosos islamistas, muchísimo más violentos y peligrosos que su temible antecesor.

Los palestinos quisieran lograr la paz con Israel y ser reconocidos como país, finalmente, por el mundo entero. Pero el dominio de Hamás, otro grupo terrorista, hace que el odio se mantenga y las muertes de sus propios compatriotas reproduzcan. La miseria abunda, así como los múltiples ataques con misiles sobre el territorio sur de Israel. El presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Mahmoud Abbas es el interlocutor menos combativo contra los israelíes y ha logrado que Cisjordania y su capital Ramallah progresen y logren un bienestar que nunca antes habían vivido pero sufre un permanente conflicto con Ismail Haniye, líder de Hamás, que no quiere saber nada sobre la paz con quien considera su enemigo acérrimo.

Israel se debate entre su propia defensa frente a todos los países que lo rodean y el ataque junto a la ocupación de territorios. El gobierno de Benjamín Netanyahu está formado por una coalición de intereses disímiles donde el canciller Avigdor Liberman muestra sus aires combativos y poco políticos permanentemente. Yair Lapid fundó en 2012 el partido político Yesh Atid. Este actor y periodista, además de político, maneja el ministerio de Economía desde marzo de 2013 y lucha contra los terribles presupuestos de defensa que no permiten frenar una inflación constante que afecta a toda la ciudadanía.

El partido de los ortodoxos religiosos sigue firme con su objetivo expansionista, a pesar de no tener el respaldo de la mayoría. Un sector de la sociedad considera que aunque haya terrenos abandonados por los palestinos no hay que seguir expandiéndose sino tratar de acceder al diálogo en aras de la tan ansiada paz.  Como esto no ocurre, la población está siempre preparada para la guerra que no sabe de qué lado vendrá en la próxima oportunidad.

Estados Unidos, por su parte, sigue protegiendo a Israel a pesar de las malas relaciones entre Netanyahu y Obama. La razón principal es que el pequeño país hebreo es el único que actúa contra el avance del fanatismo islámico en la zona.

El conflicto parece no tener fin. Cada país cuida sus intereses y se debate entre sus propios problemas internos. Mientras tanto, los habitantes sufren y mueren como si ellos no tuvieran nada que ver. Nadie los tiene en cuenta, lamentablemente.

(*) Periodista y corresponsal de radio y medios gráficos de América, Europa y Medio Oriente.

1 comentario

  • jorge dice:

    El Sr. periodista parce desconocer el tema económico de Israel, país que tiene un 2.5 % de inflación anual, y se mantiene estable casi una década, ademas de ser una de las economías más solidas del mundo.

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