Operación de catarata: para recuperar la visión

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de los casos de discapacidad visual pueden evitarse. Dentro del grupo de personas afectadas, el 33% padece la catarata. 

Por eso, para entender la problemática y dejarla en el pasado, contaré brevemente en qué consiste y cómo solucionarla. El cristalino es la lente natural, transparente al nacer, que se encuentra dentro de nuestros ojos. Su función es la de enfocar los rayos de luz en la retina. La retina es un tejido sensible a la luz que cubre la pared interna del ojo.

La catarata es una enfermedad ocular que se caracteriza por la pérdida de la transparencia del cristalino del ojo humano con la consiguiente disminución de la visión. Esta pérdida puede ser tanto en la calidad como en la cantidad de la visión. Se lo podría comparar con una ventana que se escarcha con hielo o se “empaña” con vapor.

Los síntomas que pueden servir como alerta son: visión borrosa, visión en halos, visión doble, cambio frecuente de anteojos y molestia de la luz. La solución más fácil y rápida a este problema es la cirugía. No obstante, es importante no esperar a que la catarata madure

La tecnología en la actualidad hace que la cirugía dure sólo algunos minutos y sea ambulatoria. La  anestesia es en gotas y el paciente  se va con los ojos destapados. El procedimiento consiste en la extracción de la catarata y posteriormente la colocación de una lente intraocular.

Todo paciente que se opera seguramente desea no usar más anteojos tanto para la visión lejana como para poder ver de cerca. La revolución de esta cirugía, que comenzó con la aparición de diferentes tipos de lentes intraoculares, le permitirá conseguirlo gracias a que los implantes reemplazan a la catarata y le permite resolver la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia.

Lo cirugía en general  se realiza cada ojo con diferencia de una semana, aunque finalmente depende de cada paciente.

Conclusión: la cirugía de catarata es un procedimiento rápido con bajas probabilidades de tener complicaciones. No hay edad para la indicación de la cirugía. Luego del procedimiento puede olvidarse por completo de los anteojos.

(*) Médico Oftalmólogo

 

 

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