El paro general, por la falta de transportes y los piquetes, tuvo gran repercusión

Los gremios nucleados en la CGT Azopardo que lidera Hugo Moyano y la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo impulsaron un paro general de 24 horas acompañados por la CTA opositora de Pablo Micheli. No realizaron actos ni movilización. Fue la segunda huelga general en el segundo mandato de Cristina Kirchner tras la realizada el 20 de noviembre de 2012.

Distintas agrupaciones y partidos de izquierda se plegaron al cese de actividades y complementaron su accionar con piquetes en los principales accesos a la Capital Federal. Desde la 6 de la mañana hubo un corte en Panamericana y Henry Ford, ramal Campana, que se extendió por siete horas. Se vivieron escenas de violencia cuando gendarmería intentó desalojar violentamente a los más de 1000 manifestantes que cortaba el paso allí. Utilizaron carros hidrantes y el saldo de la disputa fue de 6 gendarmes heridos y un detenido.

También se registraron cortes en Puente Pueyrredón, en Acceso Oeste a la altura del Hospital Posadas, en General Paz y Constituyentes, en Autopista Buenos Aires-La Plata y en Puente La Noria. Decenas de piquetes se replicaron a lo largo del país.

La CGT Balcarce, liderada por el jefe del sindicato de Metalúrgicos Antonio Caló, no adhirió a la medida como tampoco lo hicieron los gremios nucleados en la CTA que lidera Hugo Yaski.

En la previa, Hugo Moyano anticipó que el paro sería masivo porque ellos interpretaban a la gente. “El paro es fundamentalmente para ratificar que no haya techo en las paritarias, es fundamental un aumento de emergencia a nuestros jubilados y la asignación universal debe ser para todos los hijos de los trabajadores”, había expresado. A ello debe sumarse el pedido de que se baje el mínimo no imponible del impuesto a las ganancia y un control de la inflación para dejar de perder poder adquisitivo.

“Pese a los aprietes del gobierno K, y a que Moyano y Barrionuevo son impresentables y se negaron a movilizar, estamos ante un gran paro activo nacional con más de 50 cortes en todo el país. Esta contundencia confirma que los reclamos del pueblo trabajador por el salario y contra el ajuste son legítimos”, indicó el diputado porteño Alejandro Bodart, quien acompañó a los trabajadores de la Corriente Sindical del MST en Corrientes y Callao.

“Casi el 80% de los trabajadores está por debajo de los 7 mil pesos y el 75% de los jubilados cobran $2700, la mínima. Sumado al impuesto a las ganancias que se come el salario y a la inflación nos parecen motivos suficientes para sumarnos al paro”, agregó. “Hicimos una acción diferenciada. Nos parecía que hacía falta un paro general y también que había otras voces que buscaban mostrar disconformismo”, concluyó.

Para Itai Hagman, ex candidato a diputado Nacional y referente de la agrupación política Marea Popular, “la izquierda no tiene capacidad de llamar a un paro porque no conduce ningún sindicato. Por eso se plegó al convocado por las tres centrales. Lo de los piquetes tiene que ver con que el paro fue convocado sin movilización y la izquierda se movilizó para diferenciarse de quienes habían convocado al paro”.

El jefe de Gabinete Jorge Capitanich, en su conferencia de prensa diaria, consideró a la medida de fuerza como “un gran piquete nacional con paro de transportes” y emparentó a Barrionuevo con Sergio Massa. También explicó que con la última modificación del mínimo no imponible del salario en bruto, que subió un 20% el 1 de septiembre de 2013 y llegó a 15 mil pesos, el número de trabajadores que lo pagaban “paso de 2,5 millones a menos de la mitad”. Desde el oficialismo también lo tildaron de paro “político-electoral”.

La asociación Barrionuevo-Massa no se produjo solamente en el discurso del funcionario. En las calles aparecieron afiches con la cara del sindicalista y la del ex presidente Carlos Menem a su lado. En la parte superior decía: “Fundieron al país, ahora lo paran”. Y en la parte inferior podía leerse: “+ de lo mismo”. El más, escrito con lo misma tipografía que los carteles de campaña de Sergio Massa, aludía indefectible al señalamiento que hace el gobierno de que el ex presidente de Chacarita trabaja para el ex intendente de Tigre y actual diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires.

Cabe recordar que Barrionuevo, secretario General de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA) hasta 2017, está indicado como la persona que mandó a quemar las urnas electorales el 2 de marzo de 2003 cuando la justicia catamarqueña le impidió  postularse  como gobernador de Catamarca por no haber cumplido los 4 años de residencia efectiva en la provincia.  También cuenta con denuncias por irregularidades en el PAMI y dirige la facción de la CGT denominada Azul y Blanca desde que en 2008 impulsó la división de la Confederación General del Trabajo.

La figura de Hugo Moyano, dirigente sindical y máxima autoridad del gremio de camioneros, creció fuertemente con el kirchnerismo. Sin embargo, el vínculo y la fortaleza que había adquirido bajo el mandato de Néstor Kirchner no fue tal bajo la conducción de Cristina. En 2011 terminó de quebrarse la relación al punto de renunciar a la conducción del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires el 15 de diciembre de ese año.

Desde aquel entonces ha establecido vínculos con distintos políticos como Francisco De Narváez, a quien apoyo hasta su derrota en las últimas elecciones legislativas, Mauricio Macri y Sergio Massa. En busca de posicionarse en la esfera pública recientemente cerró un acuerdo para aportar dinero en Independiente, club del que es hincha, a cambio de que se adelanten las elecciones y la salida de Cantero al mes de julio.

Por último, y como factor relevante para sumar al análisis del verdadero acatamiento que el paro hubiera tenido sin los ingresos a Capital clausurados, hay que hacer foco en el transporte. No hubo trenes ni colectivos en el Conurbano ni en gran parte del interior. Tampoco en la Ciudad, a la que se sumó la falta de subtes. Esto representó la decisión del gremio peri impidió a gran parte de los trabajador elegir libremente si acataban la medida o no.

Los taxistas y los dueños de comercios acompañados de los pocos empleados que vivían cerca o tenían autos fueron los que pudieron desarrollar su jornada laboral. Nuevamente los niños no tuvieron clases y la ciudad lució colmada de basura por la falta de servicio desde las 12 de la noche del jueves. El servicio se restablecería a las 21.

Deja un comentario