Pratto Caliente

La mesa está servida para cuatro comensales. San Lorenzo, Vélez, Newell’s y Lanús pueden coronarse reyes del Torneo Inicial 2013. Sin embargo, no todos llegan igual al convite. La suerte, luego de múltiples vaivenes,  se define en la fecha final o en un desempate tres días después.

Matemáticamente, San Lorenzo aventaja a todos al contar con 32 puntos. Sabe que una victoria en el gran partido que se avecina contra Vélez le adjudicará el torneo peor puntuado desde que se brindan 3 puntos por partido ganado (que hasta ahora era propiedad del Newell’s de Gallego con 36 pts en 2004). El empate le asegura el primer puesto y hasta el campeonato si Newell’s y Lanús empatan. Pero sabe que dejó pasar una gran chance. Y el tren no siempre pasa dos veces. No supo doblegar un juego férreo de Estudiantes y frente a un marco imponente en el Nuevo Gasómetro apenas igualó 0 a 0. Nuevamente el conjunto de Pizzi, en una instancia decisiva, volvió a olvidarse la lección.

Le faltó eficacia arriba y los jóvenes atrevidos, Correa y Villalva, fueron absorbidos por los experimentados hombres del León como Desábato, Vergini, Ré y el mismísimo Juan Sebastián Verón, que corrió, trabó y enfrío el partido con su consistencia inoxidable. Piatti logró pesar en alguna jugada en la que pudo asistir, no así Romagnoli que fue reemplazado por Elizari. El Pincha, que se cerró bien atrás e intentó contragolpear, lo pudo ganar con un remate de Álvaro Klusener que se estrelló en el travesaño. Mientras que el Cuervo podría haber tenido el tiro del final si Lunati sancionaba la falta cometida contra Cavallaro. A diferencia del empate contra Atlético Rafaela, la nueva paridad conseguida por el equipo del Papa Francisco restó mucho más de lo que sumó. Pablo Alvarado fue expulsado a dos del final.

Vélez sigue sumando ilusión al ritmo de sus éxitos. Caballo que alcanza, ganar quiere. Fue el gran ganador de la fecha y por primera vez pasó a depender de sí mismo. Con la victoria 2 a 0 frente al alicaído Colón acumula un invicto de 5 victorias y 2 empates. Luego de tropezar en el frente internacional, de pasar el temblor que significó el amague de renuncia de Ricardo Gareca y utilizarlo como trampolín, los muchachos de Liniers están volviendo a sus raíces. Pelota al pie, buenas intenciones – aunque con menos conexión que en otros momentos – y mucha potencia en la ofensiva de la mano del Oso, de la Locomotora, Lucas Pratto. El potente y trabajador delantero asistió en el primero a Mauro Zarate y señaló de penal el segundo tanto para “redimirse” de un mano a mano que se le fue cerquita. Una actuación colosal del hombre nacido en La Plata y de tan sólo 25 años. La expulsión injusta, y algo infantil, del menor de la dinastía Zarate le quita uno de los anchos al equipo del Tigre aunque le abre una puerta al veloz y en sintonía con el arco Ramiro Cáseres. Luego de remar desde atrás y de jugar sólo con la presión de lavarle la cara a un campeonato jugado discretamente, el Fortín tiene la chance inmejorable de mantener el nivel en levantada conseguido en el sprint final del certamen y volver a sumar una estrella para ratificar el supercampeonato conseguido contra el Newell’s de Martino.

Las pocas horas entre el acceso a la final de la Copa Sudamericana y el trascendental enfrentamiento contra Boca Juniors llevó a Guillermo Barros Schelotto a inclinarse por un equipo suplente. Sin embargo, cuando la filosofía de juego está conseguida el cambio de intérpretes puede no resentirla tanto. Eso consiguió Lanús que comenzó ganando con un tanto del juvenil Marcos Astina al promediar la primera etapa. Transiciones rápidas y juego asociado para acorralar a un Boca sin enganche, con pocas luces y que venía de dos caídas. Tan baja era la producción que el Virrey, uno de los maestros futbolísticos del DT con mellizo, hizo dos cambios en el entretiempo y mandó al césped a Sánchez Miño y a Nicolás Blandi por Gigliotti y Joel Acosta. Las piernas frescas surgieron efecto y los ingresantes fueron los que se anotaron en la red. Primero Blandi, a los 5 minutos de su ingreso, y luego el zurdo, de gran pisada y panorama, para volver a igualar el tanteador en 2 que había desnivelado el juvenil Oscar Benítez tras el error en la salida de Agustín Orión.  Ambos equipos sufrieron las desatenciones defensivas y tuvieron un tiempo para cada uno. El de arranque para los del sur y el complemento para el Xeneize gracias a la sociedad Gado –Miño.  De haber contado con un Blandi más efectivo podría haber llegado al cierre del torneo con sorpresivas chances de campeonar. Lanús, por su parte, sigue sumando e intentará cerrar el año festejando. Pero la Copa Sudamericana donde enfrentará al descendido conjunto brasileño Ponte Preta parece ser su prioridad. De hecho, tras el pedido de su presidente, la definición del campeonato será el 15 de diciembre. Para el match decisivo en el que visitará a Newell’s, que lo iguala en la tabla con 30 puntos, no dispondrá de Jorge Ortiz ni Víctor Ayala expulsados por Diego Ceballos.

A pesar de lo flojo de su presente, Newell’s puede revalidar sus pergaminos. Tan bueno había sido el arranque que a pesar de no ganar hace 7 partidos todavía alberga esperanzas. Para eso, los dirigidos por Alfredo Berti deberán levantar mucho su imagen y producción futbolística ya que All Boys le manejó el partido a su antojo. Le marcó un 3 a 1 que pudo ser mayor. El equipo de Floresta, que venía de ganarle a Boca en el debut de Ricardo Rodríguez, hizo una primera mitad avasallante. Volvió a mostrar fiereza, control en el medio en los pies del chileno Espinoza que además anotó un golazo, y contundencia arriba. Lo que le faltaba anteriormente. Los rosarinos estuvieron endebles atrás y con anemia ofensiva evidenciada en un Trezeguet aislado. Apenas el ingreso del juvenil Juan Vieyra le permitió mostrar alguna aproximación en la segunda mitad. El parate le permitirá concentrarse y concientizarse de la importancia que tiene el partido que se le avecina. Al igual que Lanús, cruzará los dedos para que San Lorenzo no gane. Pero también sabe que si empata su partido le sirve la corona a Vélez en caso de que éste logre ganarle a su neo-clásico.

Lo que cuesta se disfruta mucho más. Y en el fútbol argentino todo cuesta demasiado. Porque la violencia quitó a los hinchas visitantes y los jugadores salen a jugar contra un equipo y toda una enorme parcialidad local. Porque hay que tener un filosofía de juego y además contar con un plan B. Caso contrario puede suceder lo que le pasó a Arsenal, que se despidió del torneo al caer en su casa 4 a 1 a contra Belgrano merced a un planteo cauteloso y especulador, similar a los que suelen desarrollar los equipos de Álfaro. Porque la irregularidad, las presiones, la falta de proyectos y las improvisaciones son moneda corrientes. Pero también lo son los equipos competitivos, los técnicos inteligentes, los buenos jugadores y los juveniles que aportan ímpetu y desfachatez. Por todo eso nada está nada definido. Por todo eso, lo mejor está por jugarse. El ganador se lleva el premio mayor. El domingo 15 o en la gran final.

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