Se privatizan los espacios públicos verdes

Las plazas y parques tendrán “áreas de servicios” – emprendimientos gastronómicos privados –  luego de que el PRO consiguiera ayer los votos necesarios en la Legislatura porteña. 

El proyecto, impulsado en 2012 por el legislador José Luis Acevedo, se impuso con 36 votos a favor y 19 en contra. El mismo establece que la Ciudad podrá concesionar bares en plazas y parques públicos de más de 50 mil metros cuadrados de superficie. El concesionario tendrá la obligación de ofrecer sanitarios accesibles de uso público y gratuito, una estación de vida saludable, servicios de alquiler de bicicletas y  conexión a Internet de manera gratuita.

También se deberán  instalar cámaras de seguridad y sumar a un empleado con discapacidad por cada espacio dentro  del área de servicios. No se podrá vender alcohol ni cigarrillos. Cada espacio verde podrá contar con hasta cinco comercios, uno por cada 5 hectáreas, y tendrán que estar separados entre sí por 200 metros por lo menos.

Para la diputada socialista Virginia González Gass, la normativa entrega permisos de “uso precario” por un plazo inferior a los cinco años para eludir el pleno control de las concesión por parte de la Legislatura, tal como indica el inciso 5 del artículo 82 de la Constitución de la Ciudad.

“Bares en las Plazas significa una privatización de los espacios verdes en beneficio de intereses privados. Está justificada en el argumento de resolver la provisión de sanitarios, cuando dicho servicio debe garantizarlo el Estado, tal como se hace en diversos parques de la Ciudad como ocurre en los bosques de Palermo (parque Tres de Febrero)”, explicó González Gass.

“Se busca modificar en forma encubierta el Código de Planeamiento Urbano al otorgar concesiones en «Espacios Verdes de Uso Público», una zonificación inexistente en el Código que habilitaría usos comerciales no permitidos en parques y en áreas de protección histórica y de reserva ecológica”, agregó.

El kirchnerismo también objetó el proyecto, mientras que el Frente Amplio Unen le aportó siete votos que fueron determinantes para que pudiera sancionarse la iniciativa. Justificaron su apoyo en que el oficialismo porteño escuchó sus propuestas y le hizo cambios al proyecto original. Sin embargo, parte de esta nueva agrupación también se mostró en disidencia. Tal es el caso de Pablo Bergel, diputado de la Ciudad de Buenos Aires por Proyecto Sur que representa al Bloque Verde Alameda.

El sociólogo votó en contra y volvió a justificar su negativa en twitter: “No queremos ver McCafes ni cadenas extranjeras en nuestras plazas. El proyecto de bares en plazas que se debate es un proyecto expuesto a la dinámica del mercado, que no contempla ni la participación vecinal ni las comunas en la gestión. Una amenaza para las plazas”.

El diputado Alejandro Bodart, que también voto en contra, consideró que “en una ciudad donde se entregan las tierras públicas al negocio inmobiliario, se avanza con más cementación y encima sobre espacios verdes”.

En la misma sesión, el PRO consiguió la posibilidad de endeudarse por 185 millones de dólares en busca de acomodar sus finanzas  gracias a una ley que autoriza al gobierno porteño a ampliar el Programa de Financiamiento en el Mercado Local. Para Marcelo Ramal, dirigente del Partido Obrero y Legislador de la Ciudad, desde 2008 a esta parte se pidieron ya 2000 millones de dólares y el nuevo préstamo responde a “un espiral de quienes toman deuda para pagar deuda”. También votó en contra del avance sobre los espacios públicos verdes.

 

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