“Sólo falta que nos entreguen la llave del edificio”

El colegio Guido Spano, fundado en 1922 y con un presente marcado por 350 alumnos y una plantilla de 70 docentes, está cada vez más cerca de mantener abiertas las puertas del edificio de Billinghurst 1355, en el barrio porteño de Palermo.

La cooperativa que armaron los docentes, que cuenta con el apoyo de padres y alumnos, sumado al respaldo de legisladores de la Ciudad de distintos estratos políticos y a una rápida visibilización del tema que hicieron los medios, están encaminando la continuidad de una institución que se disponía a desaparecer por decisión del propietario del inmueble Mauricio Carlos Gastón Sánchez. El empresario, luego de cobrar la matrícula 2014, impulsó el vaciamiento del edificio que recientemente fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Ni los cortes de luz, ni los festejos de fin de año. El último día de 2013 algunos padres y alumnos que viven cerca de la casa educativa observaron que, literalmente, le estaban desvalijando la escuela. Lejos de amedrentarse, detuvieron el cierre y llamaron la atención de la sociedad.

“El 31 de diciembre, a las 19, estacionaron camiones y empezaron a vaciar la escuela. Se llevaban los pizarrones, los pupitres, todo lo que usaban nuestros chicos. El 1 de enero, a las 20, se impidió la salida de un cuarto camión. Allí se disponían a retirar información muy importante del alumnado como boletines y cuadernos. Con la ayuda de la policía y la intervención de un fiscal los pudimos detener. Luego, un juez de instrucción (Hernán López) dispuso el cierre de la escuela”, describió Alfredo Simón, padre de un alumno y vocero.

Luego de suspender el cierre momentáneamente, y en busca de hacerlo definitivo, consiguieron avanzar varios pasos en la Justicia. “Al mediodía – del martes 14 de enero – la jueza en lo contencioso y administrativo Andrea Danas convocó a las partes. Participaron los docentes de la escuela, legisladores de la Ciudad de Buenos Aires de distintos partidos y representantes del ministerio de Educación. Pero no estuvieron los representantes legales de la escuela, los dueños del edificio”, contó Simón.

“Igualmente, tendrán que presentarse. La cooperativa de docentes ya está conformada y tiene un respaldo total. Todo está dispuesto para la continuidad. Sólo falta que nos entreguen la llave del edificio. Tenemos pautadas más reuniones para esta semana y la próxima”, agregó.

Hoy, miércoles 15 de enero a las 18.30, realizan un festival en la puerta de la escuela donde participarán alumnos, ex alumnos, personal docente, no docente, auxiliares, padres y quienes  quieran sumarse a dar apoyo a esta causa a favor de la educación. Habrá bandas musicales integradas por educadores y chicos y diversas actividades que tendrán a los niños de la primaria como protagonistas. La profesora de Lengua de la secundaria dejará el mundo de la literatura por un rato y tomará el micrófono para llevar adelante un show de stand up. Así, la solidaridad, el arte, el humor y la alegría se unirán para contrarrestar la mercantilización de la educación.

La lucha continúa el jueves a las 8 de la mañana. Los integrantes de la cooperativa junto a un grupo de padres y de legisladores se reúnen con el ministro de Educación porteño Esteban Bullrich para definir cómo continuar. El ministerio de Trabajo de la Nación, por su parte, evalúa apoyar la formación de la cooperativa con un subsidio de 1.500 pesos por persona a lo largo del ciclo lectivo. Así lo expresó Federico Ludueña, subsecretario de Promoción del sector social, luego del encuentro en el que los docentes le pidieron protección de sus actividades laborales al ministro de Trabajo Carlos Tomada.

Las redes sociales también cumplen su papel. Además de la repercusión que lograron por este canal, los interesados en que la que casa de estudios se mantenga viva se comunican a través de un grupo cerrado de Facebook, integrado por 571 personas, llamado “No al cierre del Guido Spano”.

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