Tinder: Tecnología al servicio de la seducción

La revolución de las comunicaciones posibilitada en la globalización trajo una serie de cambios que, al día de hoy, siguen modificando las pautas culturales. Tal es el caso de Tinder.Se trata de una aplicación de software que se instala en los teléfonos inteligentes (Smartphone) o tablets y permite conocer un o una pretendiente con gran facilidad. Ideal para casamenteros, peligroso para los sensibles.

Para comenzar a utilizarlo hay que bajar la aplicación gratuita desde el Itunes para usarlo en el Iphone o el iPad o bien bajarlo desde teléfonos con Android. En ambos casos para  darte de alta necesitarás el Facebook. Aunque intervenga la famosa red social nada de lo que hagas en este universo virtual de seducción quedará asentado ahí. Una vez que tengas el App en tu teléfono es momento de ingresar a la sección “ajustes” y definir cuál es el perfil ideal de tu media naranja. Qué rango de edad te gustaría que tenga y a cuánta distancia te gustaría que esté de vos (medido en kilómetros).

Y así, como si fueras personal de recursos humanos con una busca determinada en carpeta, comenzarán a aparecerte los candidatos con su nombre, edad, amigos e intereses (“likes”) en común con vos. El Facebook, que había facilitado la inscripción, será ahora la llave de ingreso a conocer las 6 fotos del perfil del pretendiente. Los expertos en el coqueteo 2.0 recomiendan armar un perfil con fotos personales (no grupales), de la actualidad y sin anteojos negros.

Los principios básicos sobre los que funciona esta aplicación son: el GPS para determinar tu posición y la de tus posibles candidatos,  el perfil de Facebook, que funcionará como la carta de presentación, y el criterio para determinar si la señorita o el muchachito es sexy o no. Si te gusta le das un corazón, si no es de tu agrado una X.

En caso de que haya coincidencia, cuando la persona que te gusta opina lo mismo de vos y lo haga saber a través de un corazón, se abrirá la posibilidad de que ambos comiencen a chatear. A partir de ahí, todo lo que suceda ya corre por tu cuenta.

La aplicación nació en Estados Unidos en septiembre de 2012. Fue fundada por Sean Rad y Justin Mateen, dos jóvenes de 27 años.  Su éxito fue tal que está disponible en 24 idiomas.  En Argentina comenzó a popularizarse en el último trimestre de 2013. Sus creadores dicen que forma 10 millones de parejas al día y que  sus usuarios le destinan una hora y cuarto cada 24 horas de su vida. El público predilecto son los jóvenes de entre 18 y 24 años.

El consejo de no hablar con desconocidos que rige en la vida off line es una apenas un chiste en este juego de seducción, por eso es recomendable bloquear e incluso denunciar a la persona que adopta una actitud sospechosa. También es factible que, en busca de mejores oportunidades, algunos personas modifiquen sus fotos de perfil. Aunque en este caso, tal vez más rápido que en cualquier otro, la mentira tendrá patas cortas.

Juan Pablo, de 31 años, empleado bancario y amante del gimnasio dice que conoció Tinder por sus compañeros de trabajo. “Arranqué hace dos meses a usarlo. Mantuve el perfil que tenía en Facebook, no lo modifiqué. Opté por mujeres que estuvieran a 2 o 3 kilómetros de distancia y con un rango de 25 a 55 años. Conseguí muchas coincidencias pero nunca cerré un encuentro. Lo uso más para pasar el rato”, contó.

Matías, de 29, estudiante universitario y empleado en un estudio de arquitectura también es novato en la aplicación y nunca formalizó una cita por esta vía. “Empecé hace 3 semanas y ya lo estoy abandonando. Hablé con tres chicas pero no me dieron ganas de avanzar con el encuentro. Aunque parecían lindas no es la forma de conocer a alguien que busco. Era divertido mirar gente y evaluar gente como en un catalogo, aunque me dio vergüenza cuando mi prima me encontró y en una cena familiar me saludó diciendo ‘cómo va tinder boy’ ”, relató.

En el país se estima que existen 400 mil usuarios de la aplicación. Para Matías es una herramienta más para conquistar como puede ser el Facebook o el WhatsApp. “Si una desconocida te pone like en un tu foto de perfil también te está diciendo que le gustas. Ojalá que esta forma de conquista no reemplace el chamuyo tradicional”, concluyó.

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