Un robot en cada campo

Cuando llega el momento de lavar la ropa o los platos surge el recuerdo imborrable de Robotina, la robot sirvienta de Los Supersónicos. Robotina representaba la promesa de que en el futuro los humanos seríamos libres de tareas domésticas tediosas y podríamos dedicar nuestro tiempo a actividades más placenteras. Aunque todavía ese sueño  no se cumplió, sí hubo grandes avances. Así, observamos que diferentes robots están siendo utilizados en agricultura para reemplazar el trabajo manual.

Los robots se encargan de operaciones básicas de manejo y sólo son utilizados en cultivos intensivos como mano de obra. Sin embargo, se espera que puedan evolucionar y convertirse en un componente fundamental de la agricultura permitiendo aumentar significativamente la producción futura de alimentos. Actualmente, son utilizados para tareas relativamente simples.

A pesar de ser capaces de caminar por terrenos irregulares, de subir escaleras y manejar autos, estos robots tienen muchas dificultades para realizar tareas delicadas como abrir una puerta. El desarrollo actual de la robótica todavía no permitió que estas maquinas puedan realizar tareas que requieran de motricidad fina, como la cosecha de frutillas. Por eso hasta el momento sólo realizan operaciones sencillas. Para tener una mejor idea de lo lejos que nos encontramos de ésto, pueden observar algunos vídeos del desafío DARPA de robótica que tuvo lugar el mes pasado: (http://www.theroboticschallenge.org).

En California, el uso de robots está ampliamente difundido en la producción de lechugas. En este cultivo, el bajo porcentaje de germinación determina que los productores deban sembrar una elevada cantidad de semillas y posteriormente remover algunas de las plantas presentes para obtener la población deseada. Esta operación, denominada raleo, ha sido históricamente realizada manualmente requiriendo aproximadamente 30 horas de trabajo por hectárea.

Los robots no sólo son capaces de realizar esta operación en menos de una hora sino que además consiguen optimizar el espacio relativo entre plantas. La optimización permite obtener una mayor cantidad de plantas cosechadas por hectárea debido a una elevada población y un menor porcentaje de plantas infectadas, que no son comercializables. Esto demuestra que los robots pueden reemplazar el trabajo manual y que su uso logra mayores rendimientos.

Otra de las aplicaciones para las son utilizados es la remoción de malezas. En cultivos como cebolla, espinaca y brócoli no existen herbicidas registrados para las etapas tardías. Por lo tanto, el desmalezado manual es la única opción disponible. El aumento en el costo de la mano de obra es el principal factor que explica el desarrollo de robots en esta operación. En este caso, el reemplazo de trabajo manual no redundaría en un incremento de los rendimientos como en el raleo. Esta tecnología tiene la capacidad de sustituir una de las principales fuentes de contaminación en agricultura: el uso de herbicidas. Así, su utilización permitirá en el futuro eliminar el uso de glifosato que en Argentina alcanzó los 200 millones de litros en 2013.

La agricultura tiene un enorme desafío futuro dado por la necesidad de satisfacer la demanda de nueve millones de personas en 2050. Para alimentar a la población mundial será necesario duplicar la producción actual de alimento. El aumento de los rendimientos, es decir el incremento de la producción por unidad de superficie, aparece como la única alternativa dado que la expansión de la superficie implicaría la destrucción de ecosistemas naturales y la pérdida de servicios fundamentales para la vida humana.

Durante el siglo pasado, el aumento de la producción se debió mayormente a la obtención de mayores rendimientos a través de la intensificación de las prácticas productivas, es decir, un mayor uso de fertilizantes, riego y pesticidas. Estas prácticas han tenido un impacto negativo en el ambiente incluyendo la contaminación de agua y la pérdida de biodiversidad.  Por lo tanto, al desafío de incrementar la producción se suma la necesidad de aumentar la eficiencia en el uso de los insumos.

Aunque incipiente, la incorporación de la robótica en el mundo de la agricultura ha demostrado la capacidad de aumentar la productividad y reducir la necesidad de insumos externos. El 2014 ha llegado, pero no así los autos voladores que paseen sobre nuestras cabezas como también supieron adelantar Los Supersónicos. Quizás, no falta tanto para ver un robot en cada campo.

(*) Ingeniero agrónomo

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